sábado, 14 de junio de 2008

Palabras para mi Viejo, en el día del Padre



Hoy es tu día, y no puedo dejar de extrañarte,como me sucede todos los días y aun más, si eso es posible, cuando comienzo algo nuevo no dejo de pensar qué opinarías al respecto. No puedo creer que nos faltes desde hace casi tres años, pero sólo físicamente, ya que estás (y estarás) presente en todo lo que me enseñaste y sobre todo en el cariño que nos diste a mi hermana y a mí.
¿Qué puedo escribir con respecto a vos que no lo diga a diario? Sin dudas fuiste una de las dos personas más importante en la vida, y quien más me amó (mi mamá, desde donde esté, asentirá con una sonrisa cómplice, ya que siempre te adoró y nos enseñó a hacerlo, por lo que nosotras, tus hijas ocupamos un segundo orgulloso lugar, sin que nos afectara).
Puedo hablar sobre tus manos, que tanto prodigaban una caricia (única expresión de afecto, ya nunca fuiste demasiado demostrativo), como servían para cualquier tipo de trabajo, ya sea para arreglar cosas como para cocinar.
Me enseñaste que la felicidad propia a costa del dolor ajeno no sirve, que la traición es imperdonable (solías decirnos que el delator está por debajo de la prostituta y del asesino, porque éstos pueden verse visto obligados por las circunstancias a hacer algo terrible, en cambio para "buchonear" se requiere carecer de cualquier tipo de valores), que el respeto es la base de cualquier relación, que se debe luchar contra la injusticia, no sólo la que nos afecta particularmente sino cualquiera que mine la voluntad de la humanidad. También me enseñaste a amar a Independiente, sin que me cegara el fanatismo y si bien nunca te privaste de expresar tus ideas polìticas, me diste la libertad como para que pueda desarrollar las propias (aunque después hayamos discutido en más de una oportunidad).
Suelo hacer referencia de estas cosas a mis conocidos, pero lo que la mayoría desconoce, que ese tipo que supo jugarse por sus compañeros y enfrentar a la patronal sin pestañear, era el mismo que nos ofrecía por lo bajo hacernos una comida más rica, ante la negativa nuestra a aceptar el almuerzo que nos disgustaba ("¿Te hago unas papas fritas con huevos fritos?"), quien en las noches heladas de julio, me alcanzaba un té humeante para reanimarme mientras preparaba un examen, y en diciembre un pote con duraznos picados con azúcar, con el mismo fin. También se desconoce tu faceta más graciosa, como por ejemplo cuando improvisabas con una guitarra de plástico una canción de Hugo del Carril por el sólo hecho de ver reir a su nieta, o dejabas despeinar tu abundante cabellera por tu nieto, o imitábamos a dúo a un mal cantor que solía aparecer en el canal de tango.
Cada tanto te saltaba el diablito escorpiano, y te ponías belicoso por el mero placer de hacernos rabiar, tenías celos de los tipos que me gustaban y/o admiraba, detestabas, por supuesto, toda la música que yo amaba (tenías predilección por atacar a Silvio) y hasta fuiste capaz de cuestionarme a Julio Sosa, vos, tan tanguero, para tratar de inculcarme al Polaco Goyeneche (de la primera época, por supuesto). Ni que hablar de los novios, sin dudas no te gustaba quien ocupó ese papel durante diez años, pero fuiste lo suficientemente noble como para no echarme en cara con un "Te lo dije" cuando me viste llorar por él, en más de una oportunidad.
Nunca ocultaste que te hubiera gustado tener hijos varones (sin olvidar a Javi, mi hermanito que falleció cuando sólo era un bebé), pero jamás nos hiciste sentir menos por nuestra condición femenina, todo lo contrario, creías en la igualdad de oportunidades y de responsabilidades, por lo que no te considerabas ni machista ni feminista, jamás te referiste a mami en forma despectiva, todo lo contrario.
Nos cuidabas casi lindando con la sobreprotección, quizás porque sufriste en carne propia el abandono y desapego de un mal padre.

Me enseñaste que los animales se deben amar y cuidar, porque son parte de nuestra familia, y, como los hijos, sólo se deben tener la cantidad que se puede mantener, ya que son nuestra responsabilidad.
Te fuiste a unirte con tu compañera de toda la vida en una fría y gris mañana de agosto del 2005, estoy segura de tanto extrañarla , por eso me aferro a la existencia de un más allá, donde estarás junto a ella, a Javi y a tu vieja, con Dogui, nuestro perro pastor alemán echadito a tus pies y con Daisy acostada en tu regazo, silbando a dúo con el Nono la Marcha Peronista y añorando las gambetas de Bochini y la época dorada de Independiente.
Cuando escucho historias espantosas sobre padres siniestros que arruinaron la vida de sus hijos, no dejo de agradecer a Dios, que me haya brindado al mejor, sobre todo porque no pretendiste ser amigo, fuiste algo mucho más importante, un buen padre, y estoy tranquila, porque supe decírtelo en vida, así como también que te amaba.

3 comentarios:

Sigrid dijo...

Bueno, aquí estoy en la oficina con la piel de gallina y la lágrima contenida.

Tu padre donde esté sentirá tanto orgullo y tanto amor por tí, que tienes que sentir cada día su abrazo y su beso, debe estar siempre a tu lado... me encanta haberte conocido, eres tan tan tan como a mí me gusta, auténtica, sensible, sencilla...

Te felicito por tener semejante padre y además haberselo hecho saber en vida y cada día que pasa.

Un beso enorme

PD: Por fín llegó el verano a Madrid. Este año se resistía... hoy llegaremos a los 30 grados.

Me cuentan que por allá no van las cosas del todo bien... Animo, todo se termina arreglando siempre.

besito a Millie

Celta y Roja dijo...

Mil gracias! No te das una idea de la alegría que me da recibir mensajes como el tuyo. En cuanto a la situación de acá, lo que más me molesta es el pensamiento fascista que surge entre la llamada clase media ante una situación de crisis. Un besote y disfruta del calorcillo (Millie les envía un cariñoso beso a toda la familia humana y perruna, en particular para Celta)

Sigrid dijo...

Hola wapa!

Estás perdida, espero que todo te vaya genial.

Be invito a visitar mi blog, a ver si te arranco una risa.

Besos a Millie y a tí.